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YVES FAURE

There is something medieval in his imagery—not as an aesthetic, but as a pulse.

En algún punto entre los flashes y el ruido, Yves Faure habita un espacio donde la perfección deja de tener sentido. Su música no se construye: aparece. Tropieza, se deforma, se ensucia… y en ese gesto encuentra su forma más honesta. Hay algo medieval en su imaginario —no comoestética, sino como pulso—: mentes agitadas, cuerpos cansados, belleza naciendo entre el caos. Como si cada canción fuera un fragmento rescatado de otro tiempo, mal conservado, pero aún vivo. Entre notas fuera de lugar y voces que se quiebran, emerge un equilibrio inesperado. Uno que no busca corregirse, sino sostenerse en la tensión. Porque en el universo de Faure, lo imperfecto no es un error: es el lenguaje.


S.N. Vienes del mundo de la moda, donde la estética suele estar muy pulida y controlada. Sin embargo, en tu música parece haber una búsqueda deliberada de lo imperfecto. ¿Cómo ha sido ese paso de un entorno tan “perfecto” a abrazar el error como lenguaje creativo?


Y.F. En la moda, como modelo, es extraño crecer sabiendo que gran parte de tu valor parece estar ligado a laimagen. Al principio me costaba muchísimo verme bien en fotos, pero con el tiempo entendí que nadiees perfecto y que esa búsqueda de perfección nunca termina realmente.


En la música, para mi, la imperfección es parte del lenguaje. Neomedieval Drafts nace justamente de eso.Son borradores, canciones que intenté rehacer y perfeccionar muchas veces, pero las primeras versionesseguían teniendo algo más honesto.


Conservaban el sentimiento original, sin demasiado retoque ni maquillaje. No creo que venga directamente de la moda, sino de una forma personal de entender lo creativo: muchas veces el error, el desgaste y lo inacabado contienen más verdad que algo super pulido.


S.N. Has hablado de lo “imperfectamente perfecto”: melodías mal mezcladas, notas fuera de tiempo, distorsión… ¿En qué momento entiendes que algo que podría considerarse un “fallo” se convierte en parte esencial de la belleza de una canción?


Y.F. Creo que en la música actual estamos muy acostumbrados a escuchar todo extremadamente pulido: afinado, corregido y perfectamente producido. Puede ser agradable, pero a veces también elimina parte de lo humano.


En la pintura existen movimientos enteros donde el trazo imperfecto o el gesto espontáneo forman parte natural de la obra. En la música, en cambio, parece que cualquier desviación debe corregirse. A mí me interesa conservar ciertas imperfecciones porque emocionalmente transmiten algo que no siempre sobrevive cuando intentas perfeccionarlo todo.


No es una búsqueda del error por el error mismo, sino aceptar que ciertas tensiones, distorsiones odesajustes a veces potencian o forman parte de la estética y de la emoción de una canción.


S.N. La referencia a lo medieval es muy potente: caos, suciedad, desigualdad, pero también construcción, poder y cierta belleza brutal. ¿Qué te atrae de ese imaginario y cómo lo traduces en sonido?


Y.F. La referencia medieval me interesa sobre todo por la relación que existía con el conocimiento. Era una época donde gran parte de la gente intentaba entender el mundo con información limitada, y eso generaba formas más intuitivas, especulativas y primitivas de interpretar la realidad.


Desde pequeño mi padre me enseñó a intentar pensar las cosas antes de buscar una respuesta externa. Me decía que si recibes directamente la información, el cerebro hace menos esfuerzo por desarrollar una comprensión propia. Por ejemplo, es más fácil retener una fórmula cuando entiendes cómo funciona que cuando simplemente la memorizas. Cuando pasas horas pensando, escribiendo o intentando llegar a una conclusión por tu cuenta (aunque luego descubras que estabas equivocado) desarrollas una comprensión mucho más profunda de la cosa antes de compararla con lo que otros yahan estudiado.


Creo que por eso los niños muchas veces son más creativos. Todavía no están tan condicionados por estructuras previas o por estructuras de aprendizaje donde se trata de hacer todo “correcto”.


Primero experimentan, conectan ideas y construyen sentido de forma más instintiva.

Cuando hago música intento conservar algo de ese proceso. Prefiero descubrir ciertas cosas emocionalmente antes de racionalizarlas o perfeccionarlas demasiado.


S.N. Entre voces distorsionadas, instrumentos “mal tocados” y ritmos irregulares, hay una armonía que termina funcionando. ¿Cómo encuentras ese equilibrio entre caos y coherencia sin que la canción se rompa?


Y.F. Ese equilibrio entre caos y coherencia viene de cómo percibo la música. Desde niño desarrollé un oído muy sensible, con eso he aprendido a “visualizar” melodías en mi cabeza antes de tocarlas. Es como siya supiera cómo van a sonar algunos fragmentos antes de juntarse entre si.


A partir de ahí coloco voces, instrumentos y ritmos de manera que funcionen. Las melodías ya existende algún modo en mi mente, y mi trabajo consiste en trasladarlas al mundo exterior, siento que es muy satisfactorio.


S.N. Hablas de un “encuentro accidental entre la belleza natural y la humana”. ¿Cómo se refleja esa dualidad en tus letras? ¿Son una extensión de esa tensión entre lo crudo y lo bello?


Y.F. Creo que en la vida existen dos tipos de belleza: la natural y la humana. Los humanos somos las únicas mentes conscientes, vemos el mundo y lo analizamos, y solo por ello, automáticamente alteramos la naturaleza.


Me he preguntado cómo respondemos genéticamente y cómo respondemos intelectualmente al entorno. Al analizarlo bien, llegué a la conclusión de que todo depende de la selección natural. Somos animales con consciencia, y con eso hemos creado un mundo donde nuestras vidas, creencias yculturas se sostienen, un mundo humano que convive con el mundo natural. Estos dos mundos son las bellezas a partir de las cuales observamos la realidad y la analizamos y el arte, para mí, es un acto de pregnancia: es como convertir mi experiencia y visión de mi realidad en algo que quede, algo que perdure, como un hijo. Cada obra es un mensaje, una huella de cómo percibo la vida. Ese es el punto entre naturaleza y humanidad que reflejo en el álbum.


Cuando todo se desordena, notas, ritmos, texturas, emergen emociones directas: nostalgia, alegría, tristeza.


A veces el álbum me ayuda a entenderlas, otras solo a dejarlas existir o incluso a olvidarlas o perdonarlas. Sea como sea, me sirve para reproducir mi experiencia y dejar que esa percepción exista más allá de mí y perdure bajo la fuerza de mi visión.


S.N. ¿Qué emociones aparecen para ti en ese espacio? ¿Es la música una forma de entenderlas o simplemente de dejarlas existir?


Y.F. La música es una forma de entenderlas muchas veces, otras veces es una herramienta para poder olvidarlas o perdonarlas. (Las mas recurrentes son nostalgia, alegría y tristeza) En todo caso, me vienebien entenderme a través de la canción.

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